domingo, 28 de febrero de 2010

Al final, el mar

"Abrid la tumba,

Al fondo de esta tumba se ve el mar"

Es el epitafio que el poeta chileno Vicente Huidobro ( 1893-1948) eligió para su tumba, situada según sus deseos en una colina frente al mar que domina la ciudad de Cartagena en la costa de Chile.
Creador y exponente del creacionismo, es considerado uno de los grandes de la poesía chilena junto a Neruda y Gabriela Mistral.
El creacionismo - como oposición al surrealismo francés, que exalta la escritura inconsciente -reivindica la creación poética para romper con lo existente y reinventarlo de nuevo, esto es, hacer del poeta "un pequeño dios". No hay que cantar la lluvia: hay que hacer llover.
Este concepto constituyó el eje de su obra poética.

Monumento al mar

Paz sobre la constelación cantante de las aguas
Entrechocadas como los hombros de la multitud
Paz en el mar a las olas de buena voluntad
Paz sobre la lápida de los naufragios
Paz sobre los tambores del orgullo y las pupilas tenebrosas
Y si yo soy el traductor de las olas
Paz también sobre mí.
(...)
Este es el mar que se despierta como el llanto de un niño
El mar abriendo los ojos y buscando el sol con sus pequeñas manos temblorosas
El mar empujando las olas
Sus olas que barajan los destinos

Levántate y saluda el amor de los hombres

Escucha nuestras risas y también nuestro llanto
Escucha los pasos de millones de esclavos
Escucha la protesta interminable
De esa angustia que se llama hombre
Escucha el dolor milenario de los pechos de carne
Y la esperanza que renace de sus propias cenizas cada día.
(...)
He aquí el mar
El mar donde viene a estrellarse el olor de las ciudades
Con su regazo lleno de barcas y peces y otras cosas alegres
Esas barcas que pescan a la orilla del cielo
Esos peces que escuchan cada rayo de luz
Esas algas con sueños seculares
Y esa ola que canta mejor que las otras

He aquí el mar
El mar que se estira y se aferra a sus orillas
El mar que envuelve las estrellas en sus olas
El mar con su piel martirizada
Y los sobresaltos de sus venas
Con sus días de paz y sus noches de histeria

Y al otro lado qué hay al otro lado
Qué escondes mar al otro lado
El comienzo de la vida largo como una serpiente
O el comienzo de la muerte más honda que tú mismo
Y más alta que todos los montes
Qué hay al otro lado
La milenaria voluntad de hacer una forma y un ritmo
O el torbellino eterno de pétalos tronchados

He ahí el mar
El mar abierto de par en par
He ahí el mar quebrado de repente
Para que el ojo vea el comienzo del mundo
He ahí el mar
De una ola a la otra hay el tiempo de la vida
De sus olas a mis ojos hay la distancia de la muerte

De Últimos Poemas Póstumos, 1948


sábado, 27 de febrero de 2010

Mensaje


Grete Sterne, Botella al mar, 1950


Se escribe

como se lanza botella al mar:

soñando con una playa,

un lector, una lectora.

Pero cuando por azar de los vientos

y la conjunción errática de las mareas

la botella navegante llega a la orilla

y alguien la recoge

- lee el mensaje -

hay que confesar:

quien envió el mensaje

está ya en otra cosa.


Cristina Peri Rossi

Inmovilidad de los barcos

Museo del Agua Clara

El Museo del Agua Clara está situado en el municipio de Huerta del Marquesado (Cuenca). El pueblo entero es un museo al aire libre en el que se pueden visitar y recorrer exposiciones, senderos e itinerarios temáticos relacionados con el agua con la que esta localidad está relacionada desde tiempos inmemoriales debido su situación geográfica privilegiada.





viernes, 26 de febrero de 2010

Que llueva a cántaros para los nadies


Los nadies

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.


Eduardo Galeano, El libro de los abrazos

jueves, 25 de febrero de 2010

Que corra el agua


Sacaron agua
sacaron agua del pozo
y apagaron la calor
El fuego se fue muriendo
y plantaron el arroz
Cantaron a la madre tierra
Yemeya les escucho
semilla que broto hacia el cielo,
sonrisa mirando al sol

Sacaron agua

Huye si quema, huye de la pena
busca, busca vientro fresco
busca otro aliento, huye si quema

Sacaron agua
sacaron agua de lluvia
recogieron el arroz
pa comerlo con frijoles
y brindaron con ron
sacaron bata y clave
se lio el guaguanco
mujeres, niños danzaron,
hombre lucumi hablo

Sacaron agua

Corre el agua, corre el agua
corre el agua mi yemeya
corre el agua, corre el agua
con corriente espiritual

Amparanoia

lunes, 22 de febrero de 2010

Vivo temblor de agua


Gota de agua yo,
cayendo tan callada
en un verso a medio llenar.
Gota
que genera una onda,
un círculo perfecto
que rebota en las paredes
de la vida,
arrancándole su vivo temblor
hasta deshacerse
en confusa nada.

Amparo Carballo Blanco, del libro Agua en remolino (Edt.Hontanar 2007)