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martes, 6 de julio de 2010

Cuento africano


Un león que tenía sed se aproximó hasta un lago para beber.

Al acercarse vio su rostro reflejado en el agua, entonces dijo:
- ¡Vaya! Este lago debe de pertenecer a este león.
- Tengo que tener mucho cuidado con él.

Se alejó de las aguas, pero tenía tanta sed que regresó al cabo de un rato. Allí estaba otra vez ese león. ¿Qué hacer? no había otro lago cercano.

Otra vez retrocedió.

Unos minutos después volvió a intentarlo y, al ver al león, abrió sus fauces de forma amenazadora, pero el otro león hizo lo mismo, sintió terror. Salió corriendo, pero volvió varias veces, aunque siempre huía espantado.

Pero como la sed era cada vez más intensa, tomó finalmente la decisión de beber agua del lago sucediera lo que sucediera. Así lo hizo. Y al meter la cabeza en las aguas el otro león desapareció.

Moraleja: el miedo (tal como el agua del lago) nos proyecta nuestras propias fantasmas.

Fuente: autor desconocido

domingo, 23 de mayo de 2010

La ciudad de los pozos


LA CIUDAD DE LOS POZOS

Esta ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades

del planeta.

Esta ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes ...pero pozos al fin.

Los pozos se diferenciaban entre sí, no solo por el lugar en el que estaban

excavados sino también por el brocal (la abertura que los conectaba con el

exterior). Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de

metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y algunos otros más

pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra.

La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal y las

noticias cundían rápidamente, de punta a punta del poblado. 

Un día llegó a la ciudad una "moda" que seguramente había nacido en algún

pueblito humano: La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se precie

debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior.

Así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de

cosas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros, más prácticos, se llenaron

de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más optaron por el arte y

fueron llenándose de pinturas , pianos de cola y sofisticadas esculturas

posmodernas. Finalmente los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos

ideológicos y de revistas especializadas. 

Pasó el tiempo. 

La mayoría de los pozos se llenaron a tal punto que ya no pudieron incorporar

nada más. 

Los pozos no eran todos iguales así que , si bien algunos se conformaron, hubo

otros que pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas en su

interior...

Alguno de ellos fue el primero: en lugar de apretar el contenido, se le ocurrió

aumentar su capacidad ensanchándose. 

No paso mucho tiempo antes de que la idea fuera imitada, todos los pozos

gastaban gran parte de sus energías en ensancharse para poder hacer más

espacio en su interior. 

Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus

camaradas ensanchándose desmedidamente. El pensó que si seguían

hinchándose de tal manera , pronto se confundirían los bordes y cada uno

perdería su identidad... 

Quizás a partir de esta idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su

capacidad era crecer, pero no a lo ancho sino hacia lo profundo. Hacerse más

hondo en lugar de más ancho. 

Pronto se dio cuenta que todo lo que tenia dentro de él le imposibilitaba la

tarea de profundizar. Si quería ser más profundo debía vaciarse de todo

contenido... 

Al principio tuvo miedo al vacío, pero luego , cuando vio que no había otra

posibilidad, lo hizo. 

Vacío de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás

se apoderaban de las cosas de las que él se había deshecho...

Un día , sorpresivamente el pozo que crecía hacia adentro tuvo una sorpresa:

adentro, muy adentro , y muy en el fondo encontró agua!!!. 

Nunca antes otro pozo había encontrado agua... 

El pozo supero la sorpresa y empezó a jugar con el agua del fondo,

humedeciendo las paredes, salpicando los bordes y por último sacando agua

hacia fuera. 

La ciudad nunca había sido regada más que por la lluvia, que de hecho era

bastante escasa, así que la tierra alrededor del pozo, revitalizada por el agua,

empezó a despertar. 

Las semillas de sus entrañas, brotaron en pasto , en tréboles, en flores, y en

troquitos endebles que se volvieron árboles después... 

La vida explotó en colores alrededor del alejado pozo al que empezaron a

llamar "El Vergel". 

Todos le preguntaban cómo había conseguido el milagro. -Ningún milagro-

contestaba el Vergel- hay que buscar en el interior, hacia lo profundo...

Muchos quisieron seguir el ejemplo del Vergel, pero desandaron la idea cuando

se dieron cuenta de que para ir más profundo debían vaciarse. 

Siguieron ensanchándose cada vez más para llenarse de más y más cosas... 

En la otra punta de la ciudad, otro pozo, decidió correr también el riesgo del

vacío... 

Y también empezó a profundizar... 

Y también llegó al agua... 

Y también salpicó hacia fuera creando un segundo oasis verde en el pueblo... 

-¿Qué harás cuando se termine el agua?- le preguntaban. -No sé lo que

pasará- contestaba- Pero, por ahora, cuánto más agua saco , más agua hay.

Pasaron unos cuantos meses antes del gran descubrimiento. 

Un día, casi por casualidad, los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que

habían encontrado en el fondo de sí mismos era la misma...Que el mismo río

subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro.

Se dieron cuenta de que se abría para ellos una nueva vida. No sólo podían

comunicarse, de brocal a brocal, superficialmente , como todos los demás, sino

que la búsqueda les había deparado un nuevo y secreto punto de contacto: 

La comunicación profunda que sólo consiguen entre sí, aquellos que tienen el

coraje de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que

tienen para dar...

 Jorge BUCAY, Cuentos para pensar

 


viernes, 30 de abril de 2010

Valentina y la gota de agua Saltarina (cuento)



El escritor, fotógrafo y diseñador mexicano Fernando Montes de Oca ha creado un cuento con 32 fotografías en el que Saltarina, una gota de agua, le cuenta su ciclo y su importancia para su vida a Valentina, un bebé de solo algunos meses.

Podéis leer y ver el cuento en este enlace, que es su blog